
Casi 19 años han pasado desde que Monarcas Morelia consiguió el único título de Liga en su historia, y una vez más la escuadra purépecha ha logrado contagiar de esperanza a su compleja afición.
Como aquel invierno del 2000 los aficionados michoacanos portan con orgullo la playera rojiamarilla y el ánimo general que se respira en Morelia y en todo el estado de Michoacán es de optimismo, y es que si algo ha mostrado la escuadra dirigida por Guede es garra, empuje, lucha y temple para salir avante, características que sin identificadas y bien valoradas por la afición Moreliana.
El estadio Morelos vivió anoche uno de sus episodios más memorables, ante el acérrimo rival, la afición jugó su partido, lleno el inmueble y dió el primer golpe de autoridad al pintar las gradas de rojiamarilla, a pesar del gran número de seguidores que convocan las águilas en cualquier lugar del país. El segundo golpe lo dió el equipo de Guede, jugando con la actitud y el fútbol suficiente para imponer las condiciones suficientes para llevarse un resultado favorable.
Las gradas recordaron a las figuras icónicas del club, la directiva rescató los símbolos colectivos y los jugadores escriben nueva historia partido a partido, generando una atmósfera de triunfo que a muchos los parece absurda, pero que a los que les cuesta esfuerzo, sudor y a veces lágrimas les sabe a miel.
Y es que este equipo de Morelia representa muy bien la cultura Michoacana, gente que trabaja incansablemente y que sufre desilusiones constantes ante la falta de resultados tangibles y la intervención de figuras que sólo buscan sacar provecho individual. Hoy la afición tiene una escuadra que los representanta a la qu nadie les ha regalado nada y que tiene que salir partido a partido a dejar todo en el cancha para poder sobresalir, a pesar de todo y de todos.
Si bien Morelia no ha ganado nada aún hay que señalar que equipo, afición e incluso directiva han firmado una dulce reconciliación y el invierno parece pintarse una vez más rojiamarillo.